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Reducir la insatisfacción corporal entre los adolescentes: cómo podemos ayudar los padres

La imagen corporal se ha identificad como una de las cuatro principales preocupaciones de los jóvenes, y no es sorprendente dado la importancia que da nuestra sociedad a la apariencia y los ideales de belleza inalcanzables.  Más de un tercio de los jóvenes están extremadamente o muy preocupados por su imagen corporal (33,6%).

 

Las Investigaciones indican que el 50 % de las niñas preadolescentes (de 8 a 11 años) no están satisfechas con su cuerpo y tienen el deseo de ser más delgadas de lo que son.  Esto es similar para los niños, ya que se demostró que hacer una dieta a los 7 años es predictor de síntomas de un trastorno alimentario a los 12 años.

 

Estas cifras se han mantenido estables en los últimos años, sin embargo, sabemos que la pandemia ha provocado una exacerbación de los problemas de salud mental entre los jóvenes, incluida la insatisfacción corporal y los trastornos alimentarios, por lo que estos factores también podrían aumentar los problemas de imagen corporal.

 

La buena noticia es que los padres pueden  marcar la diferencia y crear un ambiente donde todos los cuerpos sean tratados con amabilidad y respeto.

 

¿Cuáles son los signos de que mi hijo adolescente puede estar experimentando insatisfacción corporal o preocupación sobre su imagen corporal?

 

A veces puede ser difícil saber si las actitudes y comportamientos de un joven hacia la comida, el ejercicio o su cuerpo son normales o un signo de algo más serio.  También es importante tener en cuenta que las "señales de advertencia" se verán y experimentaran en forma  diferente para cada adolescente.

 

En general, si alguien está preocupado por su alimentación, el tipo de  comida, la forma y el peso del cuerpo, y eso está  afectando negativamente sus relaciones, el trabajo escolar, la autoestima, los comportamientos en relación al ejercicio o la vida cotidiana, esta puede ser una señal.

 

Otras cosas a tener en cuenta pueden incluir:

 

Ser demasiado crítico con el tamaño o la forma del cuerpo y estar preocupado o ansioso si esto no cambia

Compararse a sí mismos y al cuerpo/apariencia con la de los demás

Pasar más tiempo frente al espejo o tomando fotos, buscando imperfecciones o pesarse frecuente.

Cambiar la forma en que se visten o cambiar los comportamientos en el aseo personal (tal vez más o también menos)

Evitar actividades debido a cómo se sienten acerca de su cuerpo o apariencia.

Compensar después de comer con ejercicio o aumentar la frecuencia de ejercicio en general, sentirse estresado o irritado si no puede hacer ejercicio o entrenar

Esconder la comida, comer en secreto o relacionar la comida con culpa o vergüenza

 

¿Cómo pueden los padres evitar que la insatisfacción corporal se convierta en un problema?

 

Puede ser realmente difícil escuchar a tu hijo hablar negativamente sobre sí mismo;  sin embargo, puedes ayudarlos respondiendo a los pensamientos desafiantes sobre su apariencia con una voz amable, en lugar de crítica.  Siempre es importante mantener abiertas las líneas de comunicación con los adolescentes y realmente prestar atención a sus preocupaciones, sin juzgar.  Anímalos a contarte lo que sienten y buscar el por qué. Hazles saber que es normal que las personas sientan diferentes emociones sobre su cuerpo, a veces positivas, a veces negativas, a veces un poco de ambas, y que es común que muchos jóvenes luchen con problemas como estos.

 

Puede ser útil alentarlos a admirar las cualidades y fortalezas que no se basan en la apariencia, tanto en los demás, como en ellos mismos, y que hagan y sean,  más de lo que aparentan.  Celebra las diferencias y la diversidad y se capaz de reconocer que incluso si todos comiéramos y nos moviéramos de la misma forma, todos tendríamos un aspecto completamente diferente.

 

Las palabras tienen poder y el lenguaje que se usa cuando se habla de peso, forma corporal, ejercicio, grupos de alimentos y alimentación, juega un rol en cuan positivo o negativamente piensen y siente un joven.  Ser consciente del lenguaje que se usa y , tratar de reducir los comentarios y la narrativa sobre cuerpos y la apariencia física puede ayudar mucho a los jóvenes, y también a los adultos.  Esto puede ayudar a reducir la presión sobre todos.

 

El lenguaje que se utiliza a menudo es muy estigmatizador y reafirmante de los estándares de belleza, cuerpo y peso que existen en la sociedad. La conversación sobre el cuerpo ocurre en todas partes, dentro de los círculos de amistad, publicidad, programas de televisión, redes sociales, en comentarios y publicaciones.  El lenguaje que reafirma los ideales de delgadez y musculatura, que avergüenza un mayor peso corporal y/o tamaño corporal es contraproducente para lograr una imagen corporal positiva y una sociedad inclusiva.

 

Se amable con tu cuerpo, comienza contigo

 

No siempre es fácil ser un modelo a seguir  para nuestros hijos, especialmente si nosotros tenemos un historia de mal concepto de imagen corporal y/o un trastorno alimentario o simplemente para una persona que navega por la vida en un mundo obsesionado con la imagen, donde existen estándares de belleza y cuerpo.

 

Pero nunca es demasiado tarde para sanar tu propia relación con tu cuerpo y hacerlo puede ser un paso realmente positivo para ti y tu familia.  Si está luchando con esto, podemos ayudarte con recursos para fomentar tu propia autocompasión con tu cuerpo, en cómo hablar con tus hijos adolescentes  y actividades que puedes hacer con tu hijo preadolescente para promover una imagen corporal positiva.

 

Ser una Familia compasiva con el cuerpo incluye practicar en:

 

Responder a una persona joven que habla negativamente sobre su cuerpo

Construir resiliencia hacia las presiones de las redes sociales

Hablar con tu hijo sobre la apariencia y el peso, tanto propio como el de los demás

Fomentar relaciones saludables con la alimentación y la actividad física.

Volverse más compasivo con el propio cuerpo